Amigo, cuanto te extraño. Te recordamos y amamos

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Amigo fiel, leal e incomparable.

En el mes del amor y la amistad, deseo hacer un reconocimiento póstumo a mi gran y entrañable amigo Lucas Alberto.

Nació en junio de 2007 y nos abandonó por el mismo mes 9 años después. Una dolorosa partida, pero una huella imborrable de amor y ternura.

Un tortuoso tumor linfático canceroso y un doloroso tratamiento que no pudo evitar su muerte un mes después.

Queda en el recuerdo de quienes lo conocieron, de mi familia y en el mío propio, el recuerdo de un hermoso ser de luz en figura de animal.

Un gran amigo, un compañero fiel y leal que en más de una ocasión arriesgó su vida por defender a mi hijo y a mí cuando fue necesario.

AmigoAsí llegó este amigo a nuestro hogar.

A Lucas me lo regalaron a los 20 días de nacido. Era un hermoso y adorable poodle color champaña, que recibí para que fuera compañía de crecimiento de mi pequeño hijo.

Nunca imaginé que su tierna mirada que fijaba constantemente en mí al sentarse o voltearse boca arriba, me cautivara e hiciera que estableciera un estrecho lazo de amistad con él.

No quise hacer cortar su cola u orejas para satisfacción visual, porque consideré que debía ser como nació.

La inteligencia de Lucas permitió que me entrenara, aclaro,  que él me entrenara a mí para reconocer en su mirada, en sus cortos ladridos y sus gestos, lo que él quería.

Fue así como aprendí a distinguir cuando quería un hueso, concentrado, café con leche (parándose en sus paticas traseras me señalaba la taza) o arepa con queso…me resultó muy paisa el amigo.

Inteligencia y deseo de aprender.

La constante observación que hacía de mí familia, le permitió aprender por su cuenta, como subirse en la taza del sanitario para sus necesidades, cuando no era sacado a tiempo.

Cuando me trasladé de Cali a vivir enMiranda, el animalito pudo gozar de una libertad que en Cali no tenía.

En Miranda salia por su cuenta y recorría todo el pueblo cuando quería, marcaba sus territorios y respetaba las personas, pero defendía valerosamente nuestro lugar de residencia y la calle, para que otros perros no hicieran en ella sus necesidades.

Fue siempre muy entendido e inclusive ante mi sorpresa y la de allegados, varias veces intento vocalizar a mi petición algo así como “te amo”.

Lucas era parte infaltable en la calle para los niños que gustaban de jugar al fútbol con él.

El cáncer se lo llevó.

Hace más de tres meses en una dolorosa e interminable noche de agonía desde las 9 de la noche hasta las 7 y 30 de la mañana, partió de este mundo.

Se quejaba, yo le hablaba de Dios y parecía que el me entendía y me lamía mi mano en su postración y dolor, mirándome con sus tiernos ojitos.

Junto a él recibimos a la implacable muerte que se lo llevó para siempre de mi lado, quedando un profundo vacio de 9 años de entrañable amor de hermano e hijo y de muy gratas experiencias vividas.

Sus lenguetazos de amor o su silenciosa subida a mi cama para recostarse a mi pierna para darme su calor cuando aquellos calambres de viejo me atormentaban, son algunos de los gratos recuerdos que me quedan.

Quiero creer que el cielo de los perros existe y como lo vi alguna vez en la película “más allá de los sueños”, protagonizada por el famoso y fallecido Robin Williams, espero cuando mi momento llegué poderme volver a compartir con él.

Gracias Lucas donde estés, por haberme brindado tan tiernas y desinteresadas muestras de amor puro.

Por. Emiliano Carrillo Pérez
Para: apuntesynotas.com

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