“La Paz, a Prueba de Fuego”

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– La Jugada, el truquito, la maroma; hasta Pena me da con el Proceso de Paz-

Retomo la famosa letra del cantante newyorkino Henry Fiol: “(Que pena me da) de mi gente abusada,(Que pena me da) siempre la misma jugada,(Que pena me da) víctimas de avaricia,(Que pena me da) que son víctimas de injusticias,(Que pena me da) esto no puede seguir,(Que pena me da) pronto todo cambiará,(Que pena me da) no pierda fe, no pierda fe, no pierda fe…”.

Bien diríamos en nuestro argot popular: “No falta quien la embarre a la salida”, “alguien tiene que quebrar el último huevo”, “tenían que meterle el palo a la rueda”, “le cayó el mosco a la leche”, “tenían que echarle agua al aceite caliente”…”.

Románticamente hablar de paz es retomar muchas canciones populares en diversidad de ritmos, autores e intérpretes como Perales con sus musas con los niños; los hermanos Lebrón con “Fe” y Frankie Dante con “Paz no quiero guerra, queremos Paz”; José Luis Rodríguez con “Agárrense de las manos, unos a otros conmigo”; Juanes con “Dame la mano, vamos todos a soñar con la Paz”; o Mercedes Sosa con “Soy pan, soy Paz, soy más”, etc.
Aquí lo que se trata es de algo muy serio para la historia de un país en el que nosotros no escogimos para nacer; como aquí a conciencia nunca se le puso orden a la casa; y siempre vivimos buscando el bien propio con egoísmos y protagonismos que nos afiancen en el poder y el autoritarismo; tenemos que ser mesurados, sin romanticismos, fehacientes, dignos, justos y llamar las cosas por su nombre. “Al pan, pan, y al vino, vino”. Actuar con carácter sin manipulaciones, confusiones mediáticas, trampas, estrategias amañadas y vacilaciones.

Todo acto habla por sí solo, secuestro es secuestro; tortura es tortura, masacre es masacre, traición es traición, injusticia es injusticia, burla es burla, “bla bla” es “bla bla”. No caben homónimos y ni siquiera sinónimos. El secuestro por ejemplo, solo quien lo ha vivido en su carne, puede descifrarlo y describirlo. Es que no alcanzan las palabras para determinar su maldita esencia. Pero como lo dicen la insugencia, es una forma de adquirir recursos para el derecho a pelear. Más acertado no pudo haber sido el dicho tragicómico de: “Habla más que un secuestrado cuando aparece”. ¡Ay dolor!

Esa ha sido la desgracia en los conflictos armados, cuando se toma al ser humano como mercancía y se reprimen los objetivos, se violan los derechos humanos. No es de ahora, es de siempre en todas las esferas bélicas.

Pero el hombre no evoluciona en la razón; quizá sí en la tecnología; pero esta nos aliena más y nos pone a ver hacia las estrellas pensando cuándo vamos a llegar a una de ellas. ¡Bueno, ya por lo menos tocamos con un aparatos de millones de euros y dólares las superficies de un cometa, de la Luna y de Marte! Pero nos quedó grande tocar a fondo la superficie de los conflictos humanos para descubrir su remedio.

¿Dónde está la sociedad civil? ¿Dónde están las víctimas de las partes? ¿Dónde está la consideración con las familias que han puesto sus muertos, mutilados y damnificados? A esta comunidad no se le tiene en cuenta.

Hay que parar más que la guerra entre Gobierno y Guerrilla; la guerra interna entre políticos y sus intereses personales y partidistas; sistemas de salud y los enfermos; clases sociales; servicios públicos y usuarios; religiones; senos familiares; vecinos de barrios, localidades y comunas; interior de las familias; barras de fútbol; pandillas barriales; sindicatos y empresarios; etc.

La única voluntad de paz no puede salir solo de las conversaciones de La Habana; o lo que comienza a gestarse con el ELN, está en las entrañas de todos; en el desarme de los espíritus; en la pacificación con nosotros mismos y darle el paso y la responsabilidad a justicia competente. Asumir el compromiso de ser conciliadores y reiniciar desde nuestros hogares el encuentro de los ingredientes de raíz para consolidar una verdadera paz que salga desde lo más íntimo de cada uno de los colombianos. ¡Que seamos parte de la solución, no del Problema! Estamos “A Prueba de Fuego”:

Defender un país con mis principios
con mis ideales defender una tierra
no sé si ajena valga la pena
que aprendí a querer porque terminar como yo
entre cadenas y un canto de amor
acaba en llanto, en tanto, tanto llanto.

Aprender a vivir entre el odio xenófobo, grosero
eso dio pié para sacar pecho de mi origen pueblero
de qué valió poner en alto en lo más alto mi bandera altanera,
si el premio que recibo, sin motivo, es una larga condena.

De qué valió me pregunto yo, mi bandera y mi emblema
si yo soy parte de la solución, no del problema. ( Bis )

Coro 1

Prueba de fuego, de fuego.
Prueba de fuego.

Pregones

Sumo y resto y no he ganado y a la cárcel me han mandado

Con testigos preparados.

Coro 2

Prueba de fuego.

Pregones

Mis derechos me han violado cundo mi único pecado
es servir, quien me ha humillado.

Es de hombres cuando fallas, la verdad búscas sin mañas
no manches a otros con patrañas que te dañas.

Te mostraste indiferente, sabiendo que era inocente,
por esa acción indecente, no te va a seguir,
no te va a seguir mi gente.

Ay que prueba.

Coro 1

Coro 2

Pregones

Falsa acusación.

Truncó mi libertad.

Destrozó mi corazón

Coro 2

Pregón

Ay que prueba.

Coro 3

Pregón

Así cualquiera sufre del corazón
(Letra Jairo Varela)
http://youtu.be/f2TPvg4J8d8

Por: Luis Antonio Gómez López

 

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